Hace como 3 años que no me consentía con media docena de tacos sudados, con la salsa en el frasco atado a la bici y un Jarritos de tamarindo

Joaquín López-Dóriga (@lopezdoriga  I   Periodista

Nuevo Laredo Tamaulipas, México

Si hubiera fraude...

No pasa nada

Senén
Eros

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Si se logra un fraude, los mexicanos no tendremos perdón. La lucha por la democracia verdadera del sistema político actual no comenzó hace unas semanas en el auditorio de la Ibero; tampoco con los debates oficiales e independientes entre los actuales candidatos a la Presidencia de la República ni con todas las modalidades que han planteado los estudiosos.
El proceso democrático mexicano de hoy, pobre, limitado e insuficiente… es producto de la lucha de cientos de miles de mexicanos que en un momento de sus vidas decidieron oponerse a la dominación de un partido único. Muchos de ellos sufrieron de la represión física, política, económica, laboral, escolar, y hubo quienes pagaron con la vida misma.
Apenas hace seis décadas que el Congreso de la Unión tuvo diputados opositores (sólo cuatro, todos del PAN, en distritos de Michoacán, Distrito Federal, Nuevo León y Aguascalientes) y hace 65 años que se reconoció el primer triunfo opositor en una presidencia municipal: la de Quiroga, Michoacán, a través del panista Manuel Torres Serranía. El 2 de enero de 1946, ciudadanos de León, Guanajuato, fueron reprimidos, inclusive por el Ejército, al tratar de impedir una imposición en la alcaldía de su ciudad. Todavía existen mexicanos que recuerdan las luchas electorales de Juan Andrew Almazán, en 1940, y de Miguel Henríquez Guzmán, en 1952.
A ellos siguieron los ferrocarrileros de Valentín Campa y Demetrio Vallejo, en 1958, los potosinos seguidores del doctor Salvador Nava Martínez, en 1958, 1961, 1982 y 1991; los médicos de 1966, los estudiantes y profesores de 1968 y de 1971; los yucatecos seguidores de Víctor Manuel Correa Rachó, en 1969, y otros más cercanos en tiempo.
Esas luchas de miles, probablemente millones, cuyos nombres no se olvidan, han dado frutos, Gracias a ellos, el próximo domingo 1 de julio, 80 millones de mexicanos votaremos para elegir a dos mil 127 ocupantes de cargos de elección popular, entre ellos el de Presidente de la República y miembros del Congreso de la Unión.
Hoy, ya es recurrente y no quiero descalificarlos anticipadamente, porque tiene bases probatorias serias. Hay quienes aseguran que habrá fraude en estas elecciones.
Frente a ellos hay ciudadanos e instituciones (todavía en 1994 no existía el IFE y la Comisión Federal Electoral era presidida por el secretario de Gobernación en turno) que garantizarán que el resultado electoral, nos guste o no, será real, válido, legal y legítimo, al menos eso esperamos y pedimos a Dios.
El próximo domingo deberá haber dos millones cuatro mil 142 ciudadanos mexicanos -sin contar funcionarios electorales de ningún nivel- como responsables de la jornada electoral federal.
La mitad de ellos serán funcionarios de casilla (surgidos por sorteo) y la otra mitad deberán ser representantes de los siete partidos en contienda (si no van será responsabilidad de sus partidos) en un total de 143 mil 153 casillas. También habrá observadores, nacionales y extranjeros..
Si usted quiere creer que el gobierno o “los poderes encubiertos” compraron a un millón dos mil 71 funcionarios de casilla (ciudadanos vecinos de la zona donde quedarán instaladas), tiene derecho a hacerlo. Pero habrá otra cantidad igual de representantes de partidos (PAN, PRI y PRD casi han cumplido sus registros al 100%) que podrán denunciar a los primeros. Si todavía usted cree que los representantes del PRI-PVEM, el PAN el PRD y el Panal son parte del fraude, tiene derecho. Pero quedarán otros 429 mil 459 ciudadanos representantes del PRD, PT y MC que, como todos, tendrán derecho a estar en las casillas y a recibir una copia del acta final. Es decir, al término de la elección, todos los partidos tendrá tres copias de las actas de resultados de todas las casillas; Enrique Peña Nieto tendrá dos copias de esas actas; Andrés Manuel igualmente, Josefina Vázquez Mota y Gabriel Quadri tendrán una copia de cada acta de resultados de cada casilla. Las diferencias son por el número de representantes: cada partido tiene derecho a uno en cada casilla. La suma simple de cada una de las actas de casilla da el resultado final de la elección.
Así, el anticipado anuncio del fraude, aunque tiene sus bases recientes y  firmes, no procederá. Seguramente habrá quienes quieran defraudar a los votantes; si lo logran habrá que decir que los mexicanos no tenemos remedio.
Como periodista añejo, periodista que esta dando las últimas patadas, esperaría que se respetase el voto ciudadano y que no nada más los traficantes del sufragio, sino el propio gobierno, dejara a un lado la tentación y se conformasen con el mal que ya han causado.
Por lo demás, todo tranquilo, no pasa nada.

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