Una ludopatía filantrópica
Jueves, 09 de Agosto de 2012 00:01
plus ultra
Pérez
Ávila
No me resisto al cambio. Acepto todos los avances de la ciencia y la tecnología, enfocados a un objetivo común universal: Hacerle más cómoda la vida al ser humano, mediante la utilización de la manufactura robótica, así como acercando y volviendo propio lo que antes era lejano; con los avances que, hasta hace poco, se consideraban casi imposibles de realizarse: la comunicación instantánea.
En lo particular, sigo utilizando mi leal y vieja Olivetti para dar a conocer mis enfoques, puntos de vista y criterio en relación con fastos o hechos cotidianos con las características de trascendentes. Todo lo demás, en mi entorno, está al día, para facilitarme tareas indagatorias o ayudarme en mi propósito, bien definido, de puntualizar mis conceptos en forma por demás amena.
Hoy cumplo con un compromiso inédito.
Desde el 8 de mayo guardo la epístola firmada por Enrique Álvarez del Castillo Rojas, director del Patronato de la Universidad Tecnológica de Nuevo Laredo, A.C. en la cual me da a conocer que, con el permiso de la Secretaría de Gobernación, celebrarán el 4o. Gran Sorteo UT-2012, el día 31 de agosto. Él no lo dice, en su comunicado suscrito: el mes más caluroso del año.
Llama la atención la primera línea del párrafo inicial:
“Por medio de la presente, reciba un cordial saludo de Don Héctor Bolaños Calzado, Presidente del Patronato de la Universidad Tecnológica de Nuevo Laredo.
El saludo tiene reminiscencias con el consejo poético a Andrés.
Puede más la cortesía genuina que la obscenidad y la agresión, de ahí la sabia advertencia del bardo: “A la guerra Andrés no vayas... Pues sin luchar ganarás... Qué un saludo a tiempo vale más... que el humo de cien batallas”.
Es en las aulas y en los laboratorios, en el aprendizaje y la investigación, donde se debe dar la batalla por México; de ahí la importancia conferida a un sorteo, de los cuales se registran varios a la semana, con la salvedad de éste, el organizado por el Patronato de la Universidad Tecnológica de Nuevo Laredo, presidida por un benefactor sencillo, desprovisto de ampulosidad y lleno de propósitos laudables, Héctor Fulgencio Bolaños Calzado.
Ante alguien eminente, que no se da la importancia de que está revestido, reflexiono ante un hecho irrefutable: Están rotundamente equivocados quienes consideran que el buen éxito transtorna a las personas. A mí me consta que es todo los contrario. La mayoría, por no decir que todos los ciudadanos con alcurnia empresarial, son amables, tolerantes, algunos de ellos, hasta humildes.
Es el fracaso y la frustración, lo que amarga y convierte en caricaturas de Dominiciano, a ciertas gentes.
Quien alcanza categoría y hasta eminencia, lo mismo en su actividad que en el rango conferido por la sociedad, se muestra siempre con sumo respeto.
Quien destaca, sin proponérselo siquiera, no suele envidiar, ni sentir rencor, y por lo mismo, en sus preceptos y enjuiciamientos, se nota a leguas su preocupación por servir a la sociedad, como lo hacen quienes están involucrados en un sorteo, programado para elevar los beneficios a la comunidad estudiosa del campus universitario tecnológico de Nuevo Laredo.
Una instrucción avanzada generará mayores beneficios a los estudiantes y grandes satisfacciones colaterales a la comunidad, las sociedades, el gobierno.
Por eso, inteligente lector, hoy nos marginamos del tópico habitual, para ofrecer, así sea en ligero esbozo, nuestro respaldo editorial a un esfuerzo plausible: Hacer crecer el patrimonio que solventa a los estudiosos, involucrándonos a todos, mediante un sorteo.
Es imposible sacarse la lotería, si no se tiene billete.
























