Hace como 3 años que no me consentía con media docena de tacos sudados, con la salsa en el frasco atado a la bici y un Jarritos de tamarindo

Joaquín López-Dóriga (@lopezdoriga  I   Periodista

Nuevo Laredo Tamaulipas, México
26 pasos PDF Imprimir Escribir un correo electrónico
David Dorantes
Lunes, 13 de Febrero de 2012 23:27

David Dorantes

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Apuntes

Hoy, hace 26 años, abruptamente inicié mi carrera en la comunicación masiva, marcando con ello una vida plagada de emociones y altibajos pero, sobre todo, de experiencias únicas e irrepetibles.

Después de interactuar con los usuarios de las redes sociales para buscar la mejor forma de celebrar un año más en el quehacer comunicativo, no encuentro una mejor celebración que haciendo uso de la palabra.

Entiendo la palabra no como la desgastada forma emancipar la libertad de expresión, pues hasta esas libertarias poses no dejan de ser una bandera para confrontar.
Creo en la palabra como un escenario público de convergencia para las ideas.

Vivo la palabra como un activo intangible de la parcialidad, pero bajo ese escenario público, en pleno uso del instrumento llamado diálogo, se circunscribe una verdad universal conformada de parcialidades.

Aprendí a observar la palabra viva, esa que emana de la comunidad y a la que hoy me dedico a empoderarla. Mi verdad no es universal; por ende, mi palabra tampoco.
Es por eso que siempre será más importante la palabra de la comunidad porque ahí está anidada una verdad universal.

Durante 26 años lo único que sé es que apenas he dado 26 pasos hacia un solo destino: servir.

Los comunicadores debemos ser servidores públicos, que sirven para darle la aptitud de canalizar la palabra universal por los medios de comunicación y, una vez depositada en la opinión pública, retomarla para consagrar cambios en la sociedad.

El compromiso de un comunicador, más allá de contar historias, debe estar en la permanente condición de romper paradigmas, mitos y barreras que impiden el desarrollo de la comunidad.
Sin este compromiso, el comunicador está condenado a ser un simple contador de historias.

Hoy, a mis 26 pasos, y quizás sólo me quedan 10 más, estoy comprometido a seguir rompiendo paradigmas y barreras pese a todo, sólo para que al final del día pueda sentir la satisfacción de haber servido a la comunidad y, con ello, haber servido a la verdad universal.

Concibo que el peor enemigo de la verdad no es la mentira, sino el mito. Mientras exista un motivo para derribar mitos, siempre habrá un medio de comunicación para canalizar lo que este humilde comunicador puede aportar y hoy, sólo por esta edición, me complace hacerlo desde Editorial Fundadores.

Última actualización el Martes, 14 de Febrero de 2012 23:40