Hace como 3 años que no me consentía con media docena de tacos sudados, con la salsa en el frasco atado a la bici y un Jarritos de tamarindo

Joaquín López-Dóriga (@lopezdoriga  I   Periodista

Nuevo Laredo Tamaulipas, México
La informalidad en México PDF Imprimir Escribir un correo electrónico
Marco A. Bernal
Viernes, 17 de Febrero de 2012 23:37

Marco Antonio Bernal

Líder Informativo

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Los grandes problemas que el desempleo ha ocasionado a nuestro país no han sido pocos; la necesidad de desarrollar alguna actividad que genere ingresos y permita a las familias sobrevivir ha aumentado los índices de informalidad, lo cual tiene consecuencias que afectan a toda nuestra sociedad y obstaculizan el crecimiento económico de nuestro país.
Tan sólo en el último trimestre de 2011, de acuerdo con INEGI, la cifra de personas que se sumaron al sector informal fue de un millón 648 mil 930, para sumar un total de 14 millones en esta situación, lo cual representa el 29.2% de la población ocupada.
Sin embargo, estas cifras no consideran a todas las personas ocupadas que no tienen acceso a la seguridad social; los trabajadores en esta condición alcanzan la cifra de 30.8 millones. Este dato merece atención, pues en primer lugar, no se están generando los empleos necesarios y, por otro, la mayoría de los empleos que se generan son sin seguridad social.
Así, enfrentamos el problema del desempleo y de la informalidad, acompañado de la precarización y mala calidad de las condiciones en las que se generan los empleos ante la necesidad que tiene la población por conseguir recursos.
Por ello, la informalidad se ha derivado de la falta de oportunidades para los miembros de la sociedad, y no sólo se integra por personas con baja escolaridad, sino que cada día es más frecuente que también ingresen a éste jóvenes que luego de terminar sus estudios universitarios no han conseguido una oportunidad de empleo formal en la que se puedan aprovechar todo su conocimiento y capacidades.
La economía informal es un problema que impide el crecimiento del país y le hace daño. Aparentemente resuelve un problema de ocupación laboral a corto plazo, pero esto no trae resultados colectivos que beneficien a la sociedad en el largo plazo, pues inhibe el aumento de competitividad y productividad.
Por un lado, la informalidad pone en desventaja competitiva a las micro y pequeñas empresas, pero también los comercios informales pueden enfrentar problemas para crecer,  pues no cuentan con acceso al financiamiento, capacitación formal y la protección de los derechos de propiedad. Más aún, las barreras para crecer y desarrollarse también las enfrentan las personas que operan en este sector, pues los trabajadores no gozan de sus derechos laborales, como la protección social, por lo que son vulnerables a padecer mayores carencias.
Las consecuencias también las sufre el Estado y toda la sociedad, pues éste no puede percibir las contribuciones económicas de los impuestos que legalmente deben recaudarse, y por lo tanto  no se puede aumentar la inversión  en el mejoramiento de los servicios públicos.
El fenómeno de la informalidad requiere atención urgente toda vez que impacta directamente en la calidad de vida de las personas y en el desarrollo del país. México no sólo necesita un mayor crecimiento económico que pueda generar más empleos formales, sino también generar las políticas públicas pertinentes para hacer frente al problema de vulnerabilidad en el que se encuentran millones de personas que viven en la informalidad.
Necesitamos generar los mecanismos que permitan que quienes realizan actividades informales encuentren los estímulos para ingresar al sector formal, mediante acceso a créditos, capacitación, tecnología, por mencionar algunos. Si bien no en todos los casos es viable habrá que comenzar por los que lo son.

Última actualización el Sábado, 18 de Febrero de 2012 22:34