Hace como 3 años que no me consentía con media docena de tacos sudados, con la salsa en el frasco atado a la bici y un Jarritos de tamarindo

Joaquín López-Dóriga (@lopezdoriga  I   Periodista

Nuevo Laredo Tamaulipas, México
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Eduardo Brizio
Martes, 21 de Febrero de 2012 00:12

Eduardo Brizio

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Bajo el microscopio

La polémica expulsión de Daniel Guerrero, al término del partido entre Estudiantes Tecos y Atlante, derivó en una agresión al asistente José Luis Camargo...
La nota discordante de la jornada siete en el balompié mexicano se presentó al término del partido que el viernes pasado abrió las hostilidades, en donde Estudiantes Tecos obtuvo una valiosa victoria sobre los prietitos del Atlante.
Sin que existiera aparente motivo, una vez que se escuchó el silbatazo final, los jugadores azulgrana se abalanzaron sobre el árbitro reclamándole airadamente vaya usted a saber qué, culpándolo (injustamente) de la derrota.
Desafortunadamente para ellos, durante la “cámara húngara”, resultó expulsado el futbolista potro Daniel Guerrero. Todo parece indicar que la razón por la que le mostraron la tarjeta roja fue porque tuvo un contacto con el asistente de línea, José Luis Camargo.
Esta penosa situación tiene múltiples aristas y nos debe mover a la reflexión. Las tres últimas agresiones que han sufrido los nazarenos han quedado cubiertas con el manto de la impunidad.
No hace mucho tiempo, Bruno Marioni le propinó a Miguel Ángel Chacón Viveros, en San Luis, un balonazo intencional; sin embrago, gracias a un reporte arbitral: omiso, confuso y timorato, la fechoría del agresor fue desestimada por las autoridades (in) competentes de la FMF.
Luego tocó el turno a Rafael Román Medina, quien recibió un cabezazo de parte de Rubens Sambueza en un juego de pretemporada, para que se repitiera la historia, un reporte deficiente aunado a los privilegios y prerrogativas que los dueños del balón otorgan a sus protegidos.
Y ahora, nos encontramos ante una situación similar. La cédula del juez dice que: su asistente fue golpeado con el codo; pero añade que: “Empleando una fuerza desmedida”. El video demuestra que sí fue golpeado; pero no con fuerza desmedida. Esa cuestión de la fuerza desmedida sirve para evaluar una falta entre adversarios; sin embargo, no aplica en el caso de los árbitros; en virtud de que basta con que sea golpeado (de cualquier forma) para que sea tipificada la agresión, y de ahí se van a agarrar para exonerar al agresor, por eso digo que “es” tercera.
Los jueces son vejados semana a semana, por jugadores, cuerpo técnico y directivos. Los medios de comunicación y los “analistas arbitrales” les dan (o les damos) con un fierro. La Comisión de Árbitros “tiene entregado el barco”, los de la Disciplinaria “son unos esbirros”. Para acabarla de amolar, no cuentan con instructores que los ayuden a realizar los reportes en forma adecuada... y mejor aquí le paro… no me vayan a vetar.

Última actualización el Martes, 21 de Febrero de 2012 22:34