Hace como 3 años que no me consentía con media docena de tacos sudados, con la salsa en el frasco atado a la bici y un Jarritos de tamarindo

Joaquín López-Dóriga (@lopezdoriga  I   Periodista

Nuevo Laredo Tamaulipas, México
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Eduardo Brizio
Martes, 03 de Abril de 2012 00:23

Bajo el microscopio

Eduardo Brizio

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Los (ahora) olímpicos roedores lograron (con una brillante actuación) la ansiada calificación a la justa deportiva más importante del orbe que se celebra cada cuarto años.
Como si fuera un capricho del destino parece estar escrito que el Tri “asistirá a unos juegos sí y a otros no”. A unos sí y al otro no. Y como dijo el finado Germán Dehesa... “Hoy toca”... Y así fue. Sin embargo, quedan muchos cabos sueltos y se abre un nuevo capítulo para la discusión y el debate.
Por un lado estarán los optimistas (elegante manera de llamar a los porristas de la Selección), quienes nos querrán vender que tenemos un equipazo, que México está para cosas grandes. Que el Tri seguramente subirá al podio en Londres 2012 y que la medalla de bronce nos podría saber a poco.
Y díganme ustedes si no, ya que los sabiondos del futbol ya especulan con que son prácticamente seguras las incorporaciones (por supuesto) del Chicharito, Giovanni y Jonathan dos Santos, Carlitos Vela y algunos refuerzos que “ya alcanzan el timbre”, como Héctor Moreno y Paco Memo Ochoa bajo los palos... “Un trabuco”.
Por el otro lado, estarán los detractores, eternos sembradores de veneno, quienes afirmarán que era una obligación calificar a los Juegos Olímpicos, sobre todo si se toma en cuenta que se enfrentaron a rivales de ínfima categoría.
Además, alegarán que México sigue padeciendo de los mismos milenarios y endémicos males:
1) La falta de contundencia y realización; ya que, se fallan mucho más de la mitad de las oportunidades de gol que se fabrican 2) La vulnerabilidad que muestra la defensa en jugadas a balón parado. Y 3) Los descuidos infantiles en la zaga que casi siempre terminan costando goles en contra.
Tampoco faltarán los analíticos, quienes nos invitarán a reflexionar sobre ¿Qué hubiera pasado con este equipo en la Copa América si no hubiera ocurrido la indisciplina que Quito, que tan mermados los dejó?
Pero echando a volar la sinceridad, a mi me gustaría unirme al grupo de los que festejan con mesura, analizan con calma, esperan con paciencia, sueñan con esperanza y comprenden que el balompié es un juego en donde se gana y se pierde; se goza y se sufre; y algunas veces existen motivos suficientes para aplaudir los esfuerzos y… reconocer los logros.

Última actualización el Miércoles, 04 de Abril de 2012 01:42