Nuevo Laredo Tamaulipas, México.

¡Matan avispas carrizo del río!
Feliciano Diéguez I Líder Informativo
Encuentran antídoto biológico para limitar caña y no usar químico Imazapyr
En lugar de utilizar el polémico químico Imazapyr para erradicar el carrizo gigante del río Bravo, dos academias, una mexicana y otra americana, están proponiendo emplear avispas.
El Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA) en coordinación con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), desarrollan desde mayo de 2008 un proyecto de investigación bilateral para atacar a esta planta que consume demasiada agua del río.
La intención es controlar a esta especie invasora, carrizo gigante (Arundo Donax), considerando que el uso de herbicidas puede impactar negativamente el medio ambiente, inclusive, en Laredo lo empezaron a usar temporalmente en medio de una controversia el año pasado.
Maricela Martínez Jiménez, subcoordinadora de Hidrobiología y Evaluación Ambiental, Control Biológico de Plantas Acuáticas, Exóticas e Invasoras del IMTA, presentó el proyecto en el que también estuvo el CILA, Semarnat, Profepa y la subdirección de medio ambiente y cambio climático.
“En el caso de Nuevo Laredo, el problema se considera grave debido a la presencia de este carrizo en las riberas del río Bravo”, externó la investigadora, “las elevadas temperaturas contribuyen a que esta especia absorba más líquido, además de que su reproducción y crecimiento es algo inusual”.
Los estudios realizados por el IMTA, revelaron que de 2002 a 2008, el carrizo aumentó un 41.0 por ciento, cuando anteriormente era de 28.9.
El carrizo gigante, comentó, amenaza la biodiversidad, pues su desmedido crecimiento (más de 3 metros de altura), principalmente en bordos de ríos, lagos y presas, reduce sensiblemente los volúmenes de agua.
Por ello han decidido utilizar insectos conocidos, como agentes de control biológico, como la avispa (Tetramesa Romana), que ataca directamente el tallo del carrizo evitando su crecimiento.
“Los métodos de control mecánico utilizados, no han dado resultados positivos”, abundó Martínez Jiménez.
“En el caso de las avispas, no son agresivas hacia el ser humano, tienen una vida de cinco días y depositan sus huevecillos precisamente en el tallo de los carrizos donde permanecen por 30 días. Es precisamente ahí, donde realizan su trabajo evitando que el carrizo alcance alturas de más de tres metros, creciendo únicamente un metro”.
Con una inversión de 5 millones de dólares, mañana se pondrá en marcha este sistema en una área de ocho hectáreas. Lo aplicarán frente al club Campestre en donde empezarán a preparar el terreno para anidar a las avispas.
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