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Tinta Negra
Alfredo Guevara
Lo que resta
Es un hecho que tanto Francisco Javier Garza De Coss y Jorge Mario Sosa Pohol, dirigentes del Partido Acción Nacional y de la Revolución Democrática no podrán ser removidos de sus puestos, al menos hasta que venza el periodo para el que fueron electos, pese a los resultados adversos de la última elección constitucional. Efectivamente, Garza De Coss está tranquilo en ese aspecto, al apostarle prácticamente a las últimas resoluciones que en este caso dará el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, que entre otras cosas le concederá el triunfo en la elección de ayuntamiento en Río Bravo y que no habrá necesidad de irse a una contienda extraordinaria en ese pueblo fronterizo. También tiene cifradas sus esperanzas en que aumente el número de diputados locales por el principio de representación proporcional. El líder del PAN obtuvo esos resultados, derivado de que se la jugó con nuevos valores de la política, haciendo a un lado la experiencia y el conocimiento adquirido con el paso de los años. Es más, no tomó en cuenta la opinión de los panistas que de cierta forma, llevaron al Partido a ocupar la segunda fuerza política en Tamaulipas, y solo se limitó para aceptar las imposiciones del Comité Ejecutivo Nacional del PAN en cuanto a la designación de candidatos. Garza De Coss “congeló” prácticamente a personajes como Alfredo Dávila Crespo al negarle la posibilidad de representar al Partido ante el Consejo General del Instituto Electoral de Tamaulipas. Incluso, ante el Comité Municipal Electoral en Victoria, a sabiendas de que Dávila Crespo es una persona que conoce el teje y maneje de la cuestión político electoral y evidenciando un desconocimiento total, de que precisamente de las decisiones o posturas que se asuman en los organismos electorales, dependen los triunfos y las derrotas de una elección constitucional. Poco o nada se supo también de Pedro Granados Ramírez, otro experimentado de los temas político electorales, que llegó a ser un verdadero dolor de cabeza tanto del Instituto Federal como del Electoral en Tamaulipas. A Pedro lo valoró más la militancia que su propio dirigente, al elegirlo como Consejero Nacional del PAN, y luego Angel Sierra Ramírez para darle la oportunidad de desempeñarse en un cargo público en una dependencia federal. Brillaron por su ausencia, personajes como Gustavo Cárdenas Gutiérrez, Leonor Sarre Navarro, Lina Santillan Reyes, Lydia Madero García, y otros que además de haber representado al Partido en su tiempo, lo llevaron a ocupar un buen lugar en el escenario político electoral. Una cosa parecida sucedió en el PRD, donde su dirigente Jorge Mario Sosa Pohol, acaparó tanto el presupuesto como las actividades en torno al proceso eleccionario, donde obtuvo resultados por demás desastrosos. Lo único que le resta, es esperar a que termine su periodo para dar paso a un proceso eleccionario en el que difícilmente predominará la unidad. JORGE fue más oficial que una hoja membretada y ahí están los miserables resultados para el Partido de la Revolución Democrática. Tampoco aparecieron, como debiera ser, Pedro Alonso Pérez, Julio César Martínez Infante, Rafael Rodríguez Segura, Antonio Leal Doria, y otros que le dieron vida al PRD tanto en el Congreso local como en algunas alcaldías de la entidad. Quienes militan o simpatizan con ambos partidos, lo único que les resta es esperar a que termine el periodo para el que fueron electos sus dirigentes y tratar de elegir un nuevo presidente estatal que sinó puede unificarlos como debiera ser, por lo menos saque adelante el trabajo de Partido.
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