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Y sin embargo...
María Antonieta Morales Loo
Diálogo de sordos
La semana pasada comenzó el debate acerca del programa económico para el 2011 y, como era de esperarse, el inicio fue tardío y marcado por tropiezos. Ernesto Cordero, novel secretario de Hacienda y enmascarado aspirante a la sucesión, buscó ganar los reflectores revelando, ante los medios de comunicación, la posibilidad de reducir los impuestos para el 2011. Para su mala fortuna, su jefe directo emitía declaraciones simultáneas amenazando a las fuerzas políticas que de no recibir más recursos para el combate contra el crimen organizado, se vería obligado a elevar la carga fiscal a los contribuyentes. Así que ocurrió lo que ya también es costumbre en el gabinete, el señor secretario se vio obligado a retractarse. La anécdota quedará, como muchas otras, en el acervo de muestras de incapacidad en el manejo político de los temas relevantes de la agenda nacional. Sin embargo, lo más grave es que las impulsivas declaraciones de Felipe Calderón obstaculizan el diálogo entre las fuerzas políticas para definir objetivamente la ruta que ha de seguir la política económica en el 2011. A tres semanas de cumplirse el plazo delimitado por la ley para llegar a los acuerdos sobre el tema, hemos arrancado con el pie izquierdo ya que el ultimátum presidencial ha puesto rápidamente a los partidos políticos a la defensiva. La fracción del PRI en el senado demandó al gobierno federal que en el paquete económico del próximo año se incluya la reducción del impuesto sobre la renta (ISR) y del impuesto al valor agregado(IVA) así como la derogación del impuesto empresarial a tasa única (IETU), dejando claro que no aprobarán ningún incremento a los impuestos. La posición de los priístas va en el sentido de no gravar con el IVA medicinas y alimentos y que no sigan aumentando mensualmente los precios de la gasolina y el diesel. Por otro lado, se han pronunciado a favor de que exista un mayor control y transparencia en el uso de los recursos federales, se apliquen sanciones por caer en subejercicio del gasto público y se reduzca el gasto burocrático del gobierno. En el caso de la fracción panista de la Cámara de Senadores, se propuso a la Secretaría de Hacienda un nuevo esquema tributario para cada Estado. Que los Estados y municipios cobren sus propios impuestos con el fin de que mejoren las finanzas estatales y disminuyan sus niveles de endeudamiento. El resultado es el mismo de siempre. Los debates que deberían estar regidos por las necesidades del país, en un marco de posturas inteligentes y objetivas, se convierten en escenarios en los cuales cada quien intenta llevar agua a su molino. Pareciera ser que en la mentalidad de los actores políticos siempre está más cercana la próxima elección que las necesidades y carencias de sus representados. En México hay mucho más que cifras, estadísticas y elecciones controvertidas; somos un país en el que la pobreza, la marginación y el subdesarrollo están cada vez más patentes en la extensa proporción de nuestra gente que lucha cada día por subsistir. El debate acerca del paquete económico para el próximo año, presentaba una excelente oportunidad para comenzar a hacer bien las cosas en el terreno político. Sin embargo, todo parece indicar que, de nueva cuenta, estamos enfrascados en un diálogo de sordos.

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